domingo, 29 de diciembre de 2013

Las Violetas, de Txaro Cárdenas y Rosa Prat.






LAS VIOLETAS


Ella.





Terminó de barrer la cocina. Se llevó una mano a la cabeza y sujetó un  mechón rubio que insistía en explorar su mejilla, mientras echaba una mirada furtiva hacia la luz que asomaba al fondo del pasillo. Allí, en la sala, absorto en el partido o la película de turno, se encontraba su marido. Aquel era su feudo, el lugar donde empleaba horas enteras de un tiempo libre que había desbaratado su rutina diaria. Antes de la jubilación fueron las prisas del día a día y su obsesiva dedicación al trabajo las que labraron entre ellos el silencio y la incomunicación. Tras el retiro poco les restaba ya por compartir.

Fue entonces cuando ella decidió buscar una ocupación. Descartó la gimnasia, el yoga, los talleres de pintura… Consideró el ponerse al día con las nuevas tecnologías, se compró un ordenador y se apuntó a un cursillo para adultos. Siempre fue una mujer moderna e inquieta.

Habilitó el trastero como despacho. Al principio le pareció pequeño pero cuando fue consciente de que el mundo al que iba a acceder no se expandiría más allá de la pantalla y su imaginación, pensó: ¿para qué más?

Se sentó en la cómoda silla de escritorio y abrió su correo para revisar las notificaciones. Entró en su perfil de la red social a la que tanto se había aficionado en los últimos días. Lo primero que hizo fue revisar sus privados. Una amiga del barrio que reclamaba su café semanal, un saludo de un nuevo amigo de Argentina, y él. Todas las noches a la misma hora le mandaba preciosas fotos de flores y cuando supo que las violetas eran sus preferidas, desarrolló una habilidad especial para no repetirse. Aquellas flores le traían nostálgicos recuerdos de su noviazgo y ahora, tras años de olvido, aquel hombre, que no dejaba de ser un extraño para ella, se las regalaba cada noche.

No era guapo, pero sí agradable, tenía dos años menos que ella y vivía en otra comunidad, a unas diez horas. Casado, infeliz. No lo ocultaba, ella tampoco. Educado, sensible, detallista y algo melancólico. Con él se podía hablar sobre cualquier tema.

Hablar. Y sentir que sus palabras eran escuchadas, que trascendían las grafías para crear un vínculo en su interior. El vínculo de una amistad profunda, de una complicidad especial, de un cariño incipiente.

“¿Qué tal te ha ido el día, Adela?”


 Él.




Un sudoroso Bruce Willis salta de un edificio en llamas. Una de tantas reposiciones. Pero Germán no presta atención. Está demasiado ocupado en teclear en su móvil de nueva generación. Se lo compró dos meses antes, en un arrebato. Eso es lo que se decía a sí mismo, pero en realidad lo hizo siguiendo un plan premeditado.

Celos. Empezó a sentirlos cuando Adela comenzó su periplo en Internet. Ella comentaba demasiado a menudo lo mucho que disfrutaba en el mundo de las redes sociales. Y luego callaba. No hablaban apenas, Adela era una persona reflexiva e introvertida.

La adoraba, pero no tenía más remedio que reconocer que le costaba llegar a su interior. Recordaba su noviazgo y los primeros años de matrimonio como una época envuelta en un halo de romanticismo que prometía toda una vida llena de felicidad. No podía afirmar que hubieran sido desagraciados el uno con el otro, pero sentía que sus múltiples responsabilidades laborales lo habían alejado de ella.

Y ahora, Internet. ¿Cómo era la Adela en aquel medio en el que la intimidad era exhibida sin pudor?

Y entonces se le ocurrió la idea.

¡Lo que le costó entender el funcionamiento de aquel artefacto!

Y luego la cuenta y su perfil…falso, por supuesto. Eso requirió una infraestructura y estrategia realmente complicadas. Robo de foto de perfil (“guardar imagen como”) y la construcción de un simulacro de vida.

Menos mal que a diferencia de su mujer que tuvo que asistir a clase, él sabía manejarse en Internet, pero aun así, era realmente incómodo hacer todas esas operaciones en un móvil, por muy moderno que éste fuera, para alguien que no estaba acostumbrado a ello. No le resultó complicado hacerse aceptar por su mujer. La foto de perfil ciertamente agradable y su trato amable facilitaron la tarea. Poco a poco fue urdiendo una trama cotidiana y para todos los públicos. No deseaba que su mujer se enamorara de su avatar, sino acercarse más a ella y evitar, todo hay que decirlo, que otro lo hiciera. Se propuso crear vínculos profundizando en los gustos de Adela. Las violetas…las violetas se convirtieron en su regalo fetiche. Eran las flores favoritas de ella y la canción de Cecilia quedó grabada en el corazón de ambos cuando iniciaron su noviazgo. El día del cumpleaños de Adela siempre se presentaba con un ramito de violetas.

¿Hace cuánto tiempo que dejó de hacerlo?

Inmerso en sus pensamientos, no se dio cuenta de que tenía una notificación.

“Jorge, tengo ganas de conocerte.”













24 comentarios:

  1. Nuestro primer relato en colaboración quedó estupendo,!!

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    1. Precioso ! Y además...¡ qué gusto trabajar en estrecha colaboración con una buena buenísima amiga! Que no es la primera vez, porque llevamos ya tres años apoyándonos y colaborando en la revista www.moonmagazine.info, en las páginas, en este mismo blog.. Esta dinámica no es nueva para nosotras, pero en este caso sí debo remarcar que LAS VIOLETAS es como una especie de puesta de largo en la que texto y acuarela/dibujo digital vuelan alto alto...esparciendo su esencia floral, atravesando sentimientos...

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    1. Me encanto Txaro de verdad .Precioso ,son cosas que pasan en la vda ,y la verdad es que me emociono.Grascias por este regalo ,muxus a todas.

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    2. Gracias a ti por entrar en mi casa, muchos muxus, María. (Me ha costado encontrar tu comentario, yo miraba hacia abajo...)

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  3. Aiiiiins. Los pelillos de punta se me han puesto y encima... esa música. Rosa, a tu Adela, se la ve feliz con sus violetas en el pelo. Yo también lo estaría. Bravo por las dos. Gracias. Un abrazo desde el corazón, compañeras caminantes.

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  4. La vida misma, vaya! ...... Pero descrita con el estilo UNICO al que Txaro nos tiene acostumbrad@s y acompañado con el precioso dibujo de Rosa, artista inigualable...
    Precioso, gracias a las dos...

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    1. Gracias a ti por ser como eres, que aunque parezca una expresión manida va de todo corazón !!

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  5. Muy bonito, ¡qué suerte que lo he encontrado y leído¡ Y esa música, ese dibujo precioso. Gracias, artistazas.

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    1. Nosotras, por otra parte, opinamos que tenemos la grandísima suerte de tener lectores como tú, como todos vosotros,... gracias por seguirnos y alentarnos con vuestra ilusión. Besooos.

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  6. Qué hermosa la literatura con ilustraciones de ese tipo, que sensación producís de estar compenetradas, que acción de fuerza cuando hacéis que vuele a ese texto...
    Enhorabuena chicas.
    Abrazo.
    lines

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    1. Una historia que empezó con una relación amorosa por Internet y que pronto se mezcló con las violetas inspiradas en la canción de Cecilia, surgió de manera tan natural...y Rosa puso su talento al servicio de esta mujer y sus amadas flores. Gracias, Lines!!

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  7. fantástico muchachas...!!!!! me ha encantado la combinación de esa bella pintura de Rosa con el romanticismo del texto de Txaro. Bicos para las dos.

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    1. Bicos, Mare! Me alegro de que te haya gustado!!!

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  8. Fantástico chicas. Sinceramente me ha emocionado. Pintura, música y una historia tan bellamente escrita que uno agradece infinitamente haberse detenido unos minutos para disfrutar de este momento. Las violetas son preciosas pero lo realmente maravilloso de la pintura de Rosa es la expresión que ha conseguido en los ojos de Adela: ilusión y hasta una cierta mirada ingenua y adolescente recordando algo que dejó muy atrás, el amor. Y la historia de Txaro..., magistralmente contada, con suma delicadeza, y absolutamente real. Los que ya tenemos cierta edad podemos dar fe de ello. Volverán a enamorarse el uno del otro. o quizá no, ¿quien sabe? Espero que Txaro y Rosa nos lo sigan contando. Un fuerte abrazo a las dos y felicidades.

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    1. Es cierto lo que comentas sobre la expresión de Adela, sugiere ilusión casi adolescente, el reencuentro con un sentimiento dormido durante tanto tiempo... Soñar se me antoja tan necesario y crear historias que sugieran que es posible que la ensoñación se haga realidad forma parte de mi manera de ver la vida y de expresarla. Me siento feliz de llegar a los lectores con estas historias, porque de alguna manera es la comprobación de que la esperanza, la ilusión no son conceptos fuera de moda. Y que lectores como vosotros nos animéis a seguir tejiendo historias como esta es muyyyy importante para Rosa y para mí !!

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  9. Buen relato y magnífica imagen. Una colaboración y sincronicidad perfectas. De tus relatos aprendo,su pulcra escritura, trabajados, sin boatos, que llegan sin aspavientos. Espero seguir aprendiendo.
    No dejéis de colaborar pues el la imagen perfecta para un texto perfecto.

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    1. Muchísimas gracias, Lola. Te doy la razón, menos es más en narrativa, por ello me ejercito tan a menudo con el microrrelato, un subgénero que exige concreción y economía expresiva. Me alegro mucho de que te haya gustado el conjunto, las obras de Rosa Prat son garantía de calidad en ilustración.
      Un beso, Lola y muchas gracias.

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  10. Me recordó de inmediato la antigua canción que queda en el relato más que justificada. Lamentablemente, recoge una situación muy actual debido a la esclavitud con que nos sometemos a los medios. Ellos, los prota, tal vez se salven pero, cuántas complicidades se irán quedando en el camino, sustituidas, en el mejor de los casos, por un sustitutivo informática. Me ha gustado muchísimo vuestro tándem artístico. Besos.

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    1. En efecto, la soledad, el aislamiento y sobre todo esa capacidad que tenemos de "engancharnos" a un producto nuevo, atractivo, cómodo, que elude expresamente el compromiso real, creando otro más vinculante que es la necesidad de "contacto" virtual... Hay tanto que hablar sobre esta materia...Muchas gracias por tu opinión y me alegro sobremanera de que te haya gustado nuestra obrita.
      Besos, Antonia María.

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  11. Esta historia me afecta muy de cerca. El contacto virtual como tu dices si se confirma la veracidad y fuerza de los sentimientos pronto llevaria al primer paso .... dedo a dedo, cara a cara , las emociones vivas a tacto real.

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MoonMagazine. Revista Lúdico Cultural

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