domingo, 13 de julio de 2014

La rama.





La rama.



Todas las ramas del árbol eran igual de frondosas. Todas ofrecían fresco refugio bajo el feroz sol de agosto. Las aves buscaban cobijo entre sus hojas. Pero siempre había una que se quedaba vacía. Los pájaros la rodeaban una y otra vez, dando ruidosas volteretas en el aire, segando con sus traviesos trinos el silencio de la tarde.
Pero tras los juegos siempre se posaban lejos de ella. Aquella rama no servía de albergue. Solo lucía orgullosa su verde follaje.
Pero llegó la noche y salió la luna, que la distinguió 
del resto con su luz. Porque la luna, amigos, ve más allá... siempre.





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13 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Acertado Txaro, no soy rama, soy pajarito revoloteando, pajarito ciego que siente la aspereza de la vida y no se atreve a disfrutar de esas hermosas y húmedas ramas.

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  2. Respuestas
    1. Eso pasa con las personas. Siempre hay alguien que ve ese algo que te hace especial y que otros no ven porque siempre será invisible para ellos...Puede que deba ser así.

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    2. Así lo parece...gracias por comentar.

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  3. Es la especial forma de ser de los especiales. Me gusta, Txaro, me gusta.

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    1. Me gusta que te guste, Elvira, me gusta.
      Con vosotras, amigas, mi rama no está vacía.

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  4. Siempre ve mas allá... Bello escrito, Txaro. Y elegante como siempre.

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  5. La luna es luz y es sombra, es calor y frío, cercana lejanía, más allá del conocimiento fingido..Saluditos Txaro, muy lindo

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    1. Muchas gracias, bonita. Estoy de acuerdo contigo en su dualidad, que en el fondo, es la mía...

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