lunes, 28 de julio de 2014

Mi Lunática Criatura (2)




Una noche de invierno la luna resbaló. Hacía tanto frío que el hielo había cubierto el suelo del cielo y la luna, que es una despistada y más de una vez ha chocado con otros cuerpos celestes por mirar a otro lado, pegó un patinazo descomunal y  se precipitó sobre la Tierra. Pero este cuento no acaba  con la luna reventada contra las aceras  de cualquier ciudad. En su caída libre  se quedó colgada  de la rama de un manzano y tuvo la gran suerte de que pasara por allí un enano  vestido con un pijama de estrellas. En realidad era una de ellas disfrazada de querubín, que apiadada de la luna, le alcanzó una manzana para que no muriera de inanición. Ella repuso fuerzas, se sonó la gotera de la nariz y de un salto se puso en órbita de nuevo.
Desde aquel día la luna utiliza suelas antideslizantes.

©Txaro Cárdenas/Moon Naciente




Óleo de Justina Kopania.


En la página 296 nunca amanece. Es noche perenne y la luna no crece. Si te asomas, verás una plaza con cuatro casas de tejados rojos que nunca acaban de cubrirse de nieve. Porque en la página 296 el tiempo no discurre, late entre copos eternos, palpita como las estrellas en invierno. Los gatos y habitantes de esta página no desean entrar en sus casas y reciben entusiasmados a los personajes de otros libros que buscan calor para sus almas.
Porque no siempre el invierno es sinónimo de frío, ni la luna que mengua está exenta de magia. 



©Txaro Cárdenas/Moon Naciente





4 comentarios:

  1. Dos cuentos preciosos Txaro, llenos de imágenes de fantasía. la magia nunca debe faltar en nuestras vidas. Un abrazo.

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    1. Gracias, Ángeles. Bienvenida a mi casa, siempre.

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  2. Respuestas
    1. Lunático, Gola, lunático. Gracias por la visita.

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MoonMagazine. Revista Lúdico Cultural

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