Fotografía de Cosimo Antitomaso
Una lluvia intensa
derramó sus lágrimas
sobre los helechos...
Las hojas alfombraron la tierra,
la vida adormecida
esperaba tu regreso.
Aquella puerta jamás se volvió a abrir,
ni brotó humo de la chimenea.
Y así fue como el otoño
reunió para siempre
la lluvia y el desconsuelo.
derramó sus lágrimas
sobre los helechos...
Las hojas alfombraron la tierra,
la vida adormecida
esperaba tu regreso.
Aquella puerta jamás se volvió a abrir,
ni brotó humo de la chimenea.
Y así fue como el otoño
reunió para siempre
la lluvia y el desconsuelo.
